¿Dónde está el poder?
Por Andrés Lajous
El Universal, 3 de diciembre de 2009
Hace un par de años el filósofo Slavoj Zizek publicó un controvertido texto en una revista inglesa: “Resistir es rendirse”. Era una larga crítica a las izquierdas en el mundo, pero en particular a un sector de la izquierda internacional que tomó como lema una idea proveniente del neozapatismo mexicano: “Cambiemos el mundo sin tomar el poder”.
Esta es una idea atractiva no sólo para quienes se consideran de izquierdas, sino para cualquiera que desconfíe del ejercicio del poder y de sus representantes. Es una idea que deja implícito que el problema es el poder mismo, no sólo quien lo ejerce. A Zizek, semejante desconfianza, pero sobre todo sus implicaciones en la acción política, le parecen un despropósito. Para él, cualquier iniciativa política seria tiene que tener como objetivo tomar el control del Estado, no sólo resistirlo y rendirse.
Hay algo atractivo en el razonamiento de Zizek: renunciar por completo al ejercicio del poder suena a perder causas que a uno le interesan. El problema de su argumento es que peca de conceder el mismo supuesto que concede la máxima neozapatista. ¿Acaso el poder sólo reside en las instituciones centrales del Estado? Si no sólo reside en esas instituciones, ¿dónde está?
En México hemos vivido en los últimos 20 años un proceso de ciudadanización. No sólo nos reconocemos como individuos privados, integrantes de grupos tradicionales o gremiales, sino como portadores de derechos reconocidos por el Estado. Esto es obvio en el caso de las credenciales de elector que nos permiten participar en procesos electorales, pero también en casos paradigmáticos que han llegado a la Corte en los cuales se reconoce el derecho a exigir el reconocimiento de derechos civiles ante la autoridad.
Sin embargo, ciertos momentos y eventos dejan ver el surgimiento de una forma más potente de ciudadanización. Una en la que esos derechos reconocidos por igual no sólo se ejercen cada tres años o de forma reactiva, sino como parte del sistema democrático de contrapesos. Es decir, la ciudadanía no sólo como una condición pasiva, sino como conjunto de instrumentos activos.
Entonces, ¿dónde reside el poder? Reside, sí, en las instituciones de los gobiernos, pero también en la ciudadanía como institución dispersa que se puede activar como contrapeso a quienes gobiernan. Ciudadan@s que vigilan, denuncian y evalúan. No resisten al poder (no se rinden), sino que lo invaden, lo ejercen, lo toman por sorpresa. Quienes ocupan posiciones de responsabilidad pública tendrán que saber eso. Que no podrán esconderse entre colegas que los solapen, que el poder vigilante que normalmente se atribuye a las agencias de gobierno, desde la ciudadanía, se puede ejercer en sentido contrario. El ojo del “Gran Hermano” no es exclusivo a los gobiernos, puede ser un instrumento de la ciudadanía como contrapeso frente a quienes gobiernan.
La idea de la ciudadanía como contrapeso invoca muchas preguntas, entre ellas ¿y eso cómo se construye? La vigilancia desde la ciudadanía es un estado de alerta intermitente en cada ciudadano, pero permanente en el agregado de iniciativas individuales. Por esa razón las grandes movilizaciones como instrumento prediseñado de presión y protesta suelen gastar más energía que los resultados que logran. En esos mares de gente, el número gana a los argumentos y la “vigilancia” se pierde en el movimiento mismo.
Hay otros métodos, unos que se van probando en ciertas discusiones, y otros que falta poner a prueba. Las campañas #internetnecesario y ¡Ya Bájenle! son una muestra de lo que se puede hacer desde la colectividad pero reconociendo a los individuos. Esto no significa renunciar a las manifestaciones públicas, sino pluralizarlas y generalizarlas. Manifestaciones que pueden tener pequeños pero consistentes éxitos si logran contar nuevas historias que hagan visible algo antes invisible y convencer y sumar simpatizantes que quieran ser parte de esas historias.
Las manifestaciones que sólo pretenden autoafirmarse no suelen llegar muy lejos, por eso si hay ciudadn@s que quieren ser un contrapeso no pueden serlo sólo en referencia a sí mismos, tienen que serlo al ejercer el poder mientras lo enfrentan.
Activista político
Iniciativa del diputado Nava para reducir financiamiento a partidos
Para seguir documentando el proceso que nos llevará a dismunir el financiamiento público a los partidos políticos en México a principios de 2010, a partir del impulso de la campaña “¡Ya bájenle! Menos dinero a los partidos”, presentamos la iniciativa del diputado César Nava (PAN), presentada el 9 de octubre de 2009.
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QUE REFORMA Y ADICIONA DIVERSAS DISPOSICIONES DE LA CONSTITUCIÓN POLÍTICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS Y DEL CÓDIGO FEDERAL DE INSTITUCIONES Y PROCEDIMIENTOS ELECTORALES, PRESENTADA POR EL DIPUTADO CÉSAR NAVA VÁZQUEZ, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PAN
Quien suscribe, diputado federal a la LXI Legislatura del honorable Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, integrante del Grupo Parlamentario del Partido Acción Nacional, en ejercicio de la facultad conferida en la fracción II del artículo 71 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y de conformidad con lo dispuesto en los artículos 55 fracción II y 62 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, someto a la consideración del Pleno de esta Honorable Cámara de Diputados, la presente Iniciativa con proyecto decreto que reforma el inciso a), el segundo párrafo del inciso c) de la Base II y el cuarto párrafo de la Base V del artículo 4,1 y el inciso g) de la fracción IV del artículo 116, ambos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y se reforma la fracción I del inciso a) numeral 1, la fracción I del inciso c) numeral 4 del artículo 78 y, el numeral 3 del artículo 112 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, al tenor de la siguiente
Exposición de Motivos
I. Antecedentes.
En materia electoral, a partir de la segunda mitad del siglo XX, en nuestro país se llevaron a cabo una serie de reformas que en su momento tuvieron como objetivo responder a los cambios que vivía el sistema político mexicano. En este tenor, las modificaciones buscaron generar paulatinamente un sistema de partidos competitivo, abierto y democrático. Tal es el caso de las Reformas de 1964, 1977, 1987, 1990 y 1993.
En 1996, la legislación electoral volvió a reformarse para introducir por primera vez una serie de conceptos inéditos en materia de financiamiento público para los partidos políticos. La reforma estableció una suma anual para cada uno de ellos por concepto de actividades ordinarias y otra suma igual en el año de la elección federal marcando límites en el financiamiento público y priorizándolo sobre el privado. De esta forma se buscó generar las condiciones necesarias para el desarrollo de un sistema multipartidista que fuera capaz de representar a todas y cada una de las expresiones ideológicas, políticas, sociales y culturales que existen en nuestro país.
Sin embargo, al paso del tiempo fue necesario hacer una valoración sobre los alcances de la reforma de 1996, como resultado de la reciente alternancia política y la apertura en el sistema de partidos.
El cambio de un sistema de partido hegemónico a un sistema multipartidista competitivo, generó una espiral creciente de gastos en materia electoral, los cuales buscaban garantizar la competencia justa y equitativa entre los actores involucrados, haciendo de la democracia mexicana una de las más caras del mundo. Es por ello que, gran parte de los argumentos que pedían modificaciones a la Ley, planteaban la necesidad de disminuir el gasto de los partidos políticos en sus actividades ordinarias y en sus gastos de campaña, así como fortalecer las atribuciones de las autoridades electorales.
En ese tenor y después de una serie de debates y discusiones en la materia, en el 2007 el Congreso de la Unión aprobó una nueva reforma constitucional sustentada en tres ejes primordiales:
1. La disminución en forma significativa en el gasto de las campañas electorales;
2. El fortalecimiento de las atribuciones y facultades de las autoridades electorales federales; y
3. El diseño de un nuevo modelo de comunicación entre la sociedad y los partidos políticos.
De estos ejes y en específico en lo que concierne al financiamiento de los partidos políticos, se derivaron propuestas medulares entre las que destaca el planteamiento de un nuevo método de cálculo para el financiamiento público de actividades ordinarias de los partidos políticos, la reducción del recurso público que se destina a las campañas electorales, y el establecimiento de límites menores para el financiamiento privado que pueden obtener los partidos.
En cuanto al recurso asignado para actividades de campañas electorales, la reforma establece que en el año de elecciones intermedias, cuando solamente se renueva la Cámara de Diputados, los partidos recibirán un 30% del monto del financiamiento ordinario que corresponda en el mismo año. En el año de las elecciones en que se renuevan de manera simultánea el Poder Ejecutivo Federal y ambas Cámaras del Congreso de la Unión, equivaldrá al cincuenta por ciento del financiamiento público que le corresponda a cada partido político por actividades ordinarias en ese mismo año.
La nueva fórmula para determinar dicho financiamiento representó una dinámica mucho más simple y revestida de certeza jurídica, además que estableció parámetros específicos para la estimación del financiamiento público para cada partido. Como método para el cálculo mencionado se contemplan dos factores en específico: el 65 % del salario mínimo diario vigente en el Distrito Federal y el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral, los cuales al ser multiplicados arrojan la cifra correspondiente.
De conformidad con diversos estudios en torno a los efectos de la citada reforma electoral, esta nueva fórmula representó un 7.83% de ahorro en el rubro de gasto en actividades ordinarias, en comparación a la formula que se aplicaba antes de la reforma electoral de 2007.
II. Objeto de la Iniciativa
La situación económica del país, afectada primordialmente por la crisis alimentaria mundial de 2007 y la crisis financiera global de 2008 y 2009, requiere el esfuerzo de todos para retomar el camino del desarrollo y para evitar que millones de mexicanos permanezcan en niveles de pobreza alimentaria, patrimonial o de capacidades o caigan en ella.
Si bien todos los mexicanos estamos obligados a contribuir en la medida de nuestra capacidad de ingreso y de gasto para el sostenimiento de los programas de combate a la pobreza, son los partidos políticos y las autoridades electorales, los primeros obligados a cuidar los recursos de todos los mexicanos con especial apego a los principios de austeridad y eficiencia, así como a establecer medidas de ahorro y eliminación de privilegios.
Es por ello que el Partido Acción Nacional propone disminuir el financiamiento público a los partidos políticos y la regulación de los salarios de los consejeros electorales para lograr un ahorro considerable en este rubro, mismo que podrá destinarse al apoyo de las familias más necesitadas en materia de salud, educación, alimentación y, en general, combate a la pobreza.
Para lograr esta reducción, se pretende modificar la fórmula que establece la Constitución Política para el sostenimiento de las actividades ordinarias de los partidos políticos, disminuyendo el porcentaje del 65 % al 35% del salario mínimo vigente en el Distrito Federal. De igual forma se propone eliminar el financiamiento local a los partidos políticos nacionales. Con ello se lograría la disminución de aproximadamente el 50% del monto del financiamiento público que actualmente reciben los partidos políticos.
Es importante señalar que el objeto de esta iniciativa se centra en las actividades ordinarias que los partidos realizan independientemente de los procesos electorales. Tales actividades comprenden el sostenimiento de sus oficinas, el pago de los emolumentos del personal que trabaja para ellos, los gastos de transporte de sus dirigentes, la impresión y publicación de material propagandístico y todo lo que normalmente realiza un partido político en periodos no electorales.
Como parte de las modificaciones planteadas en esta iniciativa, en sintonía con el principio de austeridad y de ejercicio responsable de las finanzas públicas, se propone modificar el esquema de retribuciones de los Consejeros Electorales. El planteamiento busca modificar la fracción que establece que su salario será similar al de los Ministros, para establecer que la base para su determinación será lo estipulado en el artículo 127 fracción II constitucional, que señala que ningún servidor público podrá recibir remuneración alguna mayor a la establecida para el Presidente de la República en el presupuesto correspondiente.
En lo que se refiere a la eliminación del financiamiento local, vale la pena señalar que de acuerdo a lo que se menciona en el párrafo anterior, los partidos políticos con registro nacional reciben recursos de acuerdo a lo estipulado en el artículo 41 constitucional, sin embargo, una vez que éstos se acreditan como tales ante las autoridades electorales locales de cada entidad federativa, también reciben los recursos especificados en el artículo 116 fracción IV inciso g). En ambos casos pueden destinarse para los gastos ordinarios permanentes, por lo que se genera un doble financiamiento.
Se estima que en los años no electorales los partidos políticos reciben del Instituto Federal Electoral alrededor de 3 mil 100 millones de pesos, mientras que en año electoral la cifra aumenta a 4 mil 500 millones de pesos.
La suma de ambos conceptos que reciben los partidos políticos en las 32 entidades federativas equivale aproximadamente a mil 600 millones de pesos, esto quiere decir que, anualmente los partidos políticos únicamente para actividades ordinarias reciben 4 mil 700 millones de pesos.
Por otra parte, la difícil situación económica por la que atraviesan millones de mexicanos nos exige demostrar que es posible buscar otras fuentes de financiamiento alternas a las públicas, siempre apegadas a la transparencia y fiscalización de los mismos, sin excepción.
Es por ello que, a la par de proponer la reducción del financiamiento público ordinario a la mitad, Acción Nacional propone la modificación de la fórmula constitucional que establece el porcentaje máximo de financiamiento público y financiamiento ordinario. Conforme al texto vigente, el financiamiento público representa el noventa por ciento de los ingresos del total de los ingresos anuales de los partidos políticos y éstos pueden recibir hasta un diez por ciento de donativos provenientes de sus simpatizantes y militantes.
En la presente iniciativa se propone reducir la carga que soportan los contribuyentes mexicanos para el sostenimiento de las actividades de los partidos y aumentar las posibilidades de recibir aportaciones de simpatizantes y militantes. De esta manera, los partidos estarían en condiciones de recibir el apoyo de aquellos mexicanos comprometidos con sus principios y programas, al tiempo de relevar a los ciudadanos mexicanos de contribuir a los gastos de todos los partidos políticos.
En esta lógica, se propone retomar la fórmula vigente hasta 1996, en la que se establecía una composición de los ingresos anuales de los partidos basada en un setenta por ciento de financiamiento público y un treinta por ciento de aportaciones de simpatizantes y militantes.
De aprobarse esta iniciativa, los partidos políticos estaríamos respondiendo a una clara demanda ciudadana. Es justo reconocer que los mexicanos esperan y exigen de sus representados acciones concretas para hacer de nuestra democracia un sistema en el que los privilegios y los costos excesivos no tengan cabida.
Los mexicanos esperan que dejemos de lado nuestras diferencias partidistas y que pongamos por encima de cualquier consideración el bien de todos, especialmente de quienes menos tienen.
Confiamos en que encontraremos en este Honorable Congreso de la Unión el espacio propicio para el diálogo y el acuerdo que propicien la reducción de la carga fiscal que representa para todos los mexicanos el sostenimiento de las actividades de los partidos políticos.
Por las razones expuestas anteriormente, someto a consideración de esta Honorable Soberanía la presente iniciativa con proyecto de:
Decreto que reforma el inciso a), el segundo párrafo del inciso c) de la Base II y el cuarto párrafo de la Base V del artículo 4,1 y el inciso g) de la fracción IV del artículo 116, ambos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; y se reforma la fracción I del inciso a) numeral 1, la fracción I del inciso c) numeral 4 del artículo 78 y, el numeral 3 del artículo 112 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales
Artículo Primero.- Se reforman el inciso a), el segundo párrafo del inciso c) de la Base II y, el cuarto párrafo de la Base V del artículo 41, para quedar como sigue:
Artículo 41. …
…
I. …
…
…
II. …
…
a) El financiamiento público para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes se fijará anualmente, multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por el treinta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal. El treinta por ciento de la cantidad que resulte de acuerdo a lo señalado anteriormente, se distribuirá entre los partidos políticos en forma igualitaria y el setenta por ciento restante de acuerdo con el porcentaje de votos que hubieren obtenido en la elección de diputados inmediata anterior.
b) …
c) …
La ley fijará los límites a las erogaciones en los procesos internos de selección de candidatos y las campañas electorales de los partidos políticos. La propia ley establecerá el monto máximo que tendrán las aportaciones de sus simpatizantes, cuya suma total no podrá exceder anualmente, para cada partido, al treinta por ciento del tope de gastos establecido para la última campaña presidencial; asimismo ordenará los procedimientos para el control y vigilancia del origen y uso de todos los recursos con que cuenten y dispondrá las sanciones que deban imponerse por el incumplimiento de estas disposiciones.
…
Base III… a la Base IV…
Base V. …
…
…
El consejero Presidente y los consejeros electorales no podrán tener otro empleo, cargo o comisión, con excepción de aquellos en que actúen en representación del Consejo General y de los que desempeñen en asociaciones docentes, científicas, culturales, de investigación o de beneficencia, no remunerados. La retribución que perciban se determinará conforme a lo dispuesto en el artículo 127 fracción II.
…
…
Base VI…
Artículo Segundo.- Se reforma el inciso g) de la fracción IV del artículo 116 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, para quedar como sigue:
Artículo 116. …
…
I. …
…
…
a) …
b) …
…
II. …
…
…
III. …
…
…
IV. …
a) … al f) …
g) Los partidos políticos reciban, en forma equitativa, financiamiento público para sus actividades tendientes a la obtención del voto durante los procesos electorales. Del mismo modo se establezca el procedimiento para la liquidación de los partidos que pierdan su registro y el destino de sus bienes remanentes;
h) …
…
…
Artículo Tercero.- Se reforman la fracción I del inciso a) numeral 1, y la fracción I del inciso c) numeral 4 del artículo 78 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, para quedar como sigue:
Artículo 78. …
1…
a) Para el sostenimiento de actividades ordinarias permanentes:
I. El Consejo General del Instituto Federal Electoral determinará anualmente el monto total por distribuir entre los partidos políticos conforme a lo siguiente: multiplicará el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral, a la fecha de corte de julio de cada año, por el treinta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal;
II. …
…
…
2… al 3…
4…
a) …
I. …
II. …
b) …
c) …
I. Cada partido político no podrá recibir anualmente aportaciones, en dinero o en especie, de afiliados y simpatizantes por una cantidad superior al treinta por ciento del monto establecido como tope de gastos para la campaña presidencial inmediata anterior;
II. a la V. …
Artículo 4. Se reforma el numeral 3 del artículo 112 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, para quedar como sigue:
Artículo 112. …
1. …
a) … al j)…
2. …
3. La retribución que reciban el consejero presidente y los consejeros electorales se determinará conforme a lo dispuesto en el artículo 127 fracción II de la Constitución.
Transitorios
Primero.- El presente decreto entrará en vigor el día siguiente al de su publicación en el Diario Oficial de la Federación.
Segundo. Las legislaturas de los estados y la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, en el ámbito de su competencia, deberán de adecuar su legislación local en lo que respecta al artículo segundo del proyecto de decreto, dentro de un plazo de 180 días naturales siguientes a su entrada en vigor.
Presentada en el Palacio Legislativo de San Lázaro, el día ocho de octubre del año dos mil nueve.
Diputado José César Nava Vázquez (rúbrica)
Se les prendió el foco
Por Alberto Serdán Rosales
El Universal, 28 de noviembre de 2009
Las encuestas son claras: la ciudadanía piensa que es excesivo que los partidos políticos reciban ríos de dinero en medio de una de las crisis económicas más profundas. Al descontento siguieron la propuesta y la movilización de un sector importante de la sociedad. La buena noticia es que a un grupo plural de senadores y diputados se les prendió el foco y han presentado iniciativas que buscan corregir el rumbo.
En México, nueve de cada 10 ciudadanos consideran adecuado disminuir el dinero a los partidos políticos, según reportó EL UNIVERSAL (9/XI/09). Más aún, una encuesta del Gabinete de Comunicación Estratégica (12/XI/09) apuntó que 33.4% de la población cree que “la tarea más importante sobre la que deben trabajar los legisladores” es la reducción del financiamiento de los partidos por encima de “darle más recursos a la educación” (30.2%), “el combate a la pobreza” (29.6%) o “promover una reforma energética” (3.2%). El veredicto es claro: los partidos reciben más dinero del que se supone necesario.
En este contexto, la Asamblea Nacional Ciudadana, Alianza Cívica y Propuesta Cívica impulsaron la campaña ¡Ya Bájenle! con la participación de 27 mil 990 voluntarios que enviaron cartas a diputados para solicitar menos recursos a los partidos. Asimismo, se realizó la jornada del Foco Ciudadano, en la que más de 250 mujeres y hombres pedalearon en una bicicleta conectada a un foco que permaneció prendido durante 24 horas seguidas al pie del Ángel de la Independencia. A estas acciones se sumó una intensa campaña por medios alternativos como twitter y Facebook para difundir la idea.
El resultado es notable: desde el 18 de septiembre en que arrancó la campaña a la fecha se han presentado una serie de iniciativas tanto en la Cámara de Diputados como en la de Senadores. Además, a instancias de los diputados Jesús Ramírez del PAN y Vidal Llerenas del PRD, se agregó un artículo 21 transitorio en el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal de 2010, previendo que “una vez que se modifique el régimen de financiamiento” de los partidos, los recursos ahorrados se destinarían a gasto de inversión en infraestructura.
La Constitución establece en su artículo 41 que la bolsa a repartir se calcula multiplicando una proporción del salario mínimo del DF (65%) por el número de ciudadanos inscritos en el padrón electoral. Ello garantiza un flujo constante y siempre creciente de dinero a los partidos. Por tanto, cualquier modificación debe pasar por una reforma constitucional. Ningún otro rubro del gasto tiene este privilegio.
Las aproximaciones han sido diversas. El PAN planteó en ambas cámaras (a través del diputado César Nava y del senador José González Morfín) un cambio en la fórmula que busca reducir de 65% a 35% la proporción del salario mínimo que se multiplica por el padrón electoral. Estas iniciativas también proponen aumentar el tope a los recursos privados que recibirían los partidos a través de sus simpatizantes, pasando del 10% actual a 30% propuesto respecto del total de gasto de los partidos.
Por su parte, el diputado Jaime Cárdenas del PT expuso una propuesta de Punto de Acuerdo de la Cámara de Diputados, por el que se exhorta a los partidos a disminuir voluntariamente su financiamiento y a asumir el compromiso de reformar la Constitución a fin de modificar la fórmula de cálculo, y que en lugar del padrón electoral “se tome en cuenta el número total de los votos recibidos por cada partido en la pasada elección”.
Sin embargo, la iniciativa más refinada proviene de un grupo plural de senadores de PAN, PRI, PRD, PT y PVEM, encabezados por el senador Tomás Torres, que busca derogar la disposición constitucional y reforma el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales a fin de que sea el número total de votos válidos emitidos, y no el padrón electoral, lo que determine el dinero de los partidos.
Esta propuesta tiene el mayor mérito ya que dará más poder a los ciudadanos, pues modifica los incentivos para que los partidos busquen el voto: si quieren más dinero, tendrán que convencer a la ciudadanía de ello. Por su carácter plural y su pertinencia democrática, desde ¡Ya Bájenle! impulsaremos esta última iniciativa para que se apruebe en el pleno de ambas cámaras así como, por lo menos, en 17 congresos locales. El camino es largo y la movilización ciudadana continuará para que a más legisladores se les prenda el foco.
http://twitter.com/albertoserdan
Secretario técnico de Propuesta Cívica, AC, promotor de Esperanza Marchita
Campaña “Ya bájenle” busca recursos de partidos sea en función votos: Propuesta Cívica. Con Ricardo Rocha
Rogelio Gómez Hermosillo, presidente de “Alianza Cívica”, precisó que la campaña “Ya bájenle” inicia con el financiamiento de los partidos políticos; toda vez que es inaceptable que en el Presupuesto 2010 se hayan aprobado 3 mil 012 millones de pesos para los mismos, cuando en el resto hubo recortes, “pero que con una reforma constitucional se pueden reducir”.
En entrevista con Ricardo Rocha, Andrés Lajous, integrante de la Asamblea Nacional Ciudadana, detalló que dicha campaña está dirigida a la clase política encargada de tomar decisiones sin ser afectados, pero afectando a las demás personas.
En cuanto al costo de la democracia de México en relación a otros países, Alberto Serdán, integrante de Propuesta Cívica AC, reveló que un voto en el país cuesta en promedio 244 pesos; mientras que en Brasil o Argentina cuesta entre cuatro y cinco pesos.
A pregunta expresa de en qué se gastan el dinero tanto el IFE, quien solicitó 9 mil millones de pesos para el 2010 y los partidos políticos cuando no hay elecciones, Andrés Lajous dijo que los partidos pueden gastarlo como quieran y nadie les puede preguntar por qué; mientras que el Instituto tiene que justificar el gasto cotidiano.
Bajo este escenario, Alberto Serdán aseveró que “el botín” se trata de un asunto de voluntad política; por lo que se tiene que cambiar la forma en como funciona la democracia, la representación política y que los partidos realmente representen a la ciudadanía; asimismo, Andrés Lajous detalló que no es un tema sólo de dinero, sino político que está determinando la forma de organización política de la sociedad; ya que “los partidos que existen sólo existen de la manera que existen, porque son un cartel que pueden defenderse a partir de los recursos públicos que reciben”.
Rogelio Gómez Hermosillo reiteró que la campaña “Ya bájenle” es sobre dinero, “pero de fondo, es porque queremos una democracia que sí funcione, que represente a la ciudadanía”; además de que la bolsa de financiamiento que reciban los partidos sea en función de la votación emitida, acotó Alberto Serdán.
Rogelio Gómez Hermosillo aseguró que van por la reforma constitucional de reducción de financiamiento a los partidos políticos para el próximo mes de febrero “y si se logra, en ese mismo momento les cortamos el 57 por ciento de los recursos”.
Alberto Serdán reveló que según una encuesta, el 33 por ciento de las personas considera que la tarea más importante sobre la que deben trabajar los legisladores es la reducción del financiamiento, 30 por ciento combate a la pobreza y darle más recursos a la educación.
Cabe señalar, que Alianza Cívica y otras organizaciones promovieron la campaña “Ya bájenle” a través de algunos correos electrónicos, donde entre otras cosas explicaban a las personas interesadas en sumarse a la misma enviar correos a www.yabajenle.org.mx anotar algunos datos personales y enviar su adhesión.
Asimismo, el pasado 12 de noviembre, y durante 24 horas hombres y mujeres pedalearon una bicicleta para mantener encendido un foco y exigir que los partidos políticos reduzcan en 57% su presupuesto anual.
“Ya bájenle” presentó sus propuestas en una reunión que sostuvieron con integrantes de la Comisión de Presupuesto en la Cámara de Diputados.
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Iniciativa del senador Torres que recupera demandas de ¡Ya Bájenle!
Del Sen. Tomás Torres Mercado, del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática, la que proyecto de decreto por el que se reforma el segundo párrafo y se derogan los incisos a), b) y c) y los dos últimos párrafos de la fracción II todos del artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y se reforma el artículo 78 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales.
El suscrito, Tomás Torres Mercado, Senador integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática a la LXI Legislatura del H. Senado de la República, en ejercicio de la facultad que me confieren los artículos 71 fracción II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, y 55 fracción II del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, someto a la consideración de esta Asamblea la siguiente iniciativa con proyecto de decreto por el que se reforma el segundo párrafo y se derogan los incisos a), b) y c) y los dos últimos párrafos de la fracción II todos del artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y se reforma el artículo 78 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, al tenor de la siguiente:
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
Nuestra legislación electoral contempla un sistema de financiamiento a los partidos políticos mixto, es decir que reciben tanto fondos públicos como privados para financiar sus campañas electorales y para sufragar sus gastos de funcionamiento ordinario. La reforma de 1996 mantuvo el sistema de financiación mixto y propuso la fórmula que esta vigente hasta ahora: 90% de los recurso que reciben los partidos sale de las arcas públicas.
En este esquema, para las pasadas elecciones de julio, se destinaron 3 mil 730 millones de pesos a la operación y campaña de los partidos que participaron, casi la misma cantidad de dinero que se destinará en el 2010 para la formación básica (3 mil 954 millones) y mucho mayor de la destinada para la media superior (750 millones de pesos).
Las elecciones, todos los gastos comprendidos, costaron 12 880 millones de pesos para que 77 millones 815 electores registrados pudieran votar; de ellos votaron más de 34 millones, es decir que casi el 50% de los inscritos en el padrón electoral decidieron no salir a votar o anular su voto: el abstencionismo se ubicó en 43.74% mientras que el voto nulo llegó a 6.04%.
Estas cifras deberían de preocuparnos y de llamarnos a la reflexión: nuestra democracia electoral cuesta mucho dinero y atrae poco. En efecto, en una encuesta reciente realizada por la Secretaría de Gobernación, sólo 4% de la población confía en los partidos.
Ya se han levantado voces en la sociedad civil que exigen que los partidos gasten menos y que el presupuesto que se les asigna, que sale de los bolsillos de los mexicanos sea menor. Atendiendo a este llamado, nuestro compañero el Senador José González Morfín presentó una iniciativa para reformar la fórmula del financiamiento a los partidos políticos y una reducción del 50% del mismo. El Senador González Morfín propone retomar la fórmula vigente hasta 1996, en la que se establecía una composición de los ingresos anuales de los partidos basada en un 70 por ciento de financiamiento público y un 30 por ciento de aportaciones de simpatizantes y militantes.
Nos parece que reformar esa fórmula no va a contribuir más que a la opacidad del acceso de los partidos políticos al financiamiento y a abonar a la inequidad. Mientras no se cambien los mecanismos bajo los que se asigna el presupuesto público de los partidos políticos, estos seguirán la tendencia que los aleja cada vez más de la ciudadanía.
Lo que nos parece importante reformar, es el mecanismo con el que se otorgan los recursos públicos a los partidos políticos. Actualmente la cifra que se les destina se calcula en base en la cantidad de electores inscritos en el padrón electoral y lo que proponemos es que se calcule en base los votos válidos emitidos, es decir la votación nacional emitida.
Este cambio tendrá consecuencias en dos sentidos. Primero, hará el padrón electoral más confiable, pues no habrá interés en mantenerlo inflado para elevar los recursos públicos de los partidos. Un problema que actualmente se expresa en la diferencia que existe entre los datos del Consejo Nacional de Población (CONAPO) y los datos del Registro Federal de Electores, en relación a los mayores de 18 años que hay en nuestro país. CONAPO calcula alrededor de 70 millones y en el padrón hay más de 77 millones de electores inscritos. Es decir, hoy los partidos político reciben más de $250 millones de pesos que no deberían de recibir, incluso bajo la fórmula actual.
La segunda consecuencia, de aprobarse la presente iniciativa, sería sobre los incentivos que hoy tienen los partidos políticos para acercarse a la ciudadanía. Hoy reciben financiamiento público sin importar su capacidad para convencer a los votantes de ir a las urnas. El cambio que proponemos haría que los partidos redoblaran esfuerzos para acercarse al electorado al tomar en cuenta que la disponibilidad que tengan de recursos públicos dependerá de combatir el abstencionismo y no sólo orientar sus campañas a lo que se conoce como el “voto duro”.
Entonces, volviendo a las cifras que dábamos al inicio, en efecto el presupuesto destinado a los partidos políticos se reduciría considerablemente ya que se basaría en el 50.22% del padrón, es decir en los más de 34 millones de votos válidos que se emitieron y ya no en los más de 77 millones de electores inscritos en el padrón.
No perdamos de vista que a la democracia electoral la hace justamente el electorado, los ciudadanos que hoy desconfían profundamente del trabajo de los partidos políticos y de los representantes populares. Que ven en el financiamiento público un botín que sale de los impuestos que todos los mexicanos pagamos y que se destina al beneficio de unos cuantos. De hecho según una encuesta publicada por periódico El Universal aparecida el 10 de noviembre pasado al 91% de los encuestados le parecería bien reducir el gasto de los partidos políticos.
Otra encuesta elaborada por el Gabinete de Comunicación Estratégica el 12 de noviembre en la Zona Metropolitana del Distrito Federal muestra que el 33% de los encuestados consideran que reducir el presupuesto de los partidos políticos es aun más importante que “darle más dinero a la educación (30.2%) o el combate a la pobreza (29.6%).
Si los partidos políticos no somos capaces de atraer más que al 50.22% de los votos del electorado, entonces debemos de trabajar más y mejor para poder atraer al 49.78% restante. El dinero no es lo que atrae a más votantes, son las ideas, el debate y las propuestas. Se trata pues de hacer de los institutos políticos entidades públicas más dinámicas y competitivas.
De la misma manera consideramos que no es necesario que la fórmula y los montos del presupuesto público destinado a los partidos políticos esté definido a nivel constitucional. No hay ningún otra asignación de recursos establecida en nuestra Carta Magna, y por ello constituye un injustificado privilegio que no gozan rubros tan importantes para la sociedad como salud y educación.
Las condiciones económicas que hoy sufre nuestro país, las están sufriendo todas y todos los mexicanos, no hay razón alguna para que los institutos políticos queden “blindados” constitucionalmente ante los vaivenes de la economía o la negociación presupuestal. Si queremos la confianza de las y los ciudadanos, entonces ganémonosla, tratándolos con el respeto que implica reconocernos unos a otros como iguales.
Por lo anteriormente expuesto, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea el siguiente:
PROYECTO DE DECRETO
Primero.- Se reforma el artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos para quedar como sigue:
Artículo 41.
I. (…)
II. (…)
El financiamiento público para los partidos políticos que mantengan su registro después de cada elección, se compondrá de las ministraciones destinadas al sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes, las tendientes a la obtención del voto durante los procesos electorales y las de carácter específico. Se otorgará conforme a lo que disponga la ley.
a) Se deroga.
b) Se deroga.
c) Se deroga.
III. (…)
IV. (…)
V. (…)
VI. (…)
Segundo.- Se reforma el artículo 78 del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales para quedar como sigue:
Artículo 78.-
1. Los partidos políticos tendrán derecho al financiamiento público de sus actividades, independientemente de las demás prerrogativas otorgadas en este Código, conforme a las disposiciones siguientes:
a) Para el sostenimiento de actividades ordinarias permanentes:
El Consejo General del Instituto Federal Electoral determinará anualmente el monto total por distribuir entre los partidos políticos conforme a lo siguiente: multiplicará el número total de votos válidos emitidos, es decir la votación nacional emitida, en la elección de diputados por mayoría relativa inmediata anterior, por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal;
(…)
(…)
(…)
(…)
2.
3.
4.
5.
Dado en el Senado de la República a los días del mes de noviembre de 2009
—-
Nota: Con fundamento en Las Reglas Provisionales en Relación con la Gaceta del Senado de la Junta de Coordinación Política de fecha 11 de octubre del año 2006, por el que se crea la Gaceta del Senado y con base en la Regla Segunda, inciso cuatro de ese ordenamiento, la publicación impresa de la Gaceta del Senado y la que aparece en medios electrónicos, tiene sólo propósitos informativos y no genera consecuencias jurídicas fuera del propio Senado.
¡Ya bajénle! en Monterrey, Nuevo Léon
Compartirmos este excelente y muy buen video con voces de ciudadanos y ciudadanas de Monterrey, Nuevo Léon, en el que expresan con vehemencia y hasta indignación su demanda de “!Ya bájenle! Menos dinero a los partidos”.
Esperamos que los diputados y las diputadas, ahora que regresan de sus vacaciones, escuchen a estos regios ciudadanos y estas regias ciudadanas de la regia ciudad de Monterrey.
De las cuentas que nos debe rendir el Congreso después del PEF 2010
Andrés Lajous, integrante de la Asamblea Nacional Ciudadana, habla de las cuentas que deben rendir el Congreso y los políticos a los ciudadanos después de la aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación 2010.
El último minuto del Foco Ciudadano
Con música de Queen, se pedaleó el último minuto del marathón de 24 horas del Foco Ciudadano hace casi una semana en el Ángel de la Independencia, como parte del movimiento “¡Ya bájenle! Menos dinero a partidos” de la Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA). Por si no lo vió:
Punto de acuerdo del PT sobre #yabajenle
Gracias a @lapizlazuli, compartimos este documento del diputado del PT Jaime Cárdenas para que los partidos asuman el compromiso de reformar la Constitución para modificar el criterio para calcular el financiamiento que reciben. Fue publicado en la Gaceta de la Cámara de Diputados el 18 de noviembre de 2009.
CON PUNTO DE ACUERDO, POR EL QUE SE EXHORTA A LOS PARTIDOS POLÍTICOS A DISMINUIR VOLUNTARIAMENTE EL FINANCIAMIENTO PÚBLICO Y A ASUMIR EL COMPROMISO DE REFORMAR LA CONSTITUCIÓN A FIN DE MODIFICAR EL CRITERIO PARA CALCULAR EL QUE RECIBEN, A CARGO DEL DIPUTADO JAIME FERNANDO CÁRDENAS GRACIA, DEL GRUPO PARLAMENTARIO DEL PT
El suscrito, diputado Jaime Fernando Cárdenas Gracia, diputado del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo en el Congreso de la Unión, con fundamento en los artículo 58, 59 y 60 del Reglamento para el Gobierno Interior del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, solicita se someta a consideración de esta asamblea, como asunto de urgente y obvia resolución, la siguiente proposición con punto de acuerdo.
Consideraciones
La labor más importante de quien ostenta un cargo de elección popular es representar a los ciudadanos y a la sociedad, por lo tanto, hago mío los múltiples reclamos que me ha hecho llegar Alianza Cívica, AC, con respecto a la reducción del financiamiento público de los partidos políticos.
El financiamiento de partidos, abarca todos los ingresos de los partidos políticos, ya sean provenientes de la iniciativa privada y del presupuesto público. El financiamiento público a los partidos políticos salta a la luz, sobre todo en crisis económicas como la que atraviesa México en la actualidad. Resulta excesivo y desproporcionado el precepto constitucional que establece que el financiamiento público a los partidos políticos para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes se fijará anualmente, multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por el 75 por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal. Resulta desproporcionado y excesivo, ya que una parte considerable de ese presupuesto, puede utilizarse para hacer frente a situaciones de mayor urgencia, como lo son el apoyo a la salud, educación, alimentación, entre otras.
El criterio para determinar el financiamiento público de los partidos políticos para el sostenimiento de sus actividades ordinarias no debe ser la multiplicación del número total de ciudadanos inscritos en el padrón el electoral por el 75 por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal. Consideramos que el criterio debe ser otro. El criterio que debe seguirse como base es el siguiente: en lugar de multiplicar el número total de los ciudadanos inscritos en el padrón electoral, debe tomarse en cuenta el número total de los votos efectivos en la pasada elección, es decir, descontando los votos nulos.
La fracción 1 del artículo 41 constitucional establece que los partidos políticos son entidades de interés público. En la fracción II del citado artículo se dispone lo siguiente:
Artículo 41. El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los estados, en lo que toca a sus regímenes interiores, en los términos respectivamente establecidos por la presente Constitución federal y las particulares de los estados, las que en ningún caso podrán contravenir las estipulaciones del pacto federal.
La renovación de los Poderes Legislativo y Ejecutivo se realizará mediante elecciones libres, auténticas y periódicas, conforme a las siguientes bases:
I. …
…
II. La ley garantizará que los partidos políticos nacionales cuenten de manera equitativa con elementos para llevar a cabo sus actividades y señalará las reglas a que se sujetará el financiamiento de los propios partidos y sus campañas electorales, debiendo garantizar que los recursos públicos prevalezcan sobre los de origen privado.
El financiamiento público para los partidos políticos que mantengan su registro después de cada elección, se compondrá de las ministraciones destinadas al sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes, las tendientes a la obtención del voto durante los procesos electorales y las de carácter especifico. Se otorgará conforme a lo siguiente y a lo que disponga la ley:
a) El financiamiento público para el sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes se fijará anualmente, multiplicando el número total de ciudadanos inscritos en el padrón electoral por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente para el Distrito Federal El treinta por ciento de la cantidad que resulte de acuerdo a lo señalado anteriormente, se distribuirá entre los partidos políticos en forma igualitaria y el setenta por ciento restante de acuerdo con el porcentaje de votos que hubieren obtenido en la elección de diputados inmediata anterior.
b) El financiamiento público para las actividades tendientes a la obtención del voto durante el año en que se elijan Presidente de la República, senadores y diputados federales, equivaldrá al cincuenta por ciento del financiamiento público que le corresponda a cada partido político por actividades ordinarias en ese mismo año; cuando sólo se elijan diputados federales, equivaldrá al treinta por ciento de dicho financiamiento por actividades ordinarias.
c) El financiamiento público por actividades específicas, relativas a la educación, capacitación, investigación socioeconómica y política, así como a las tareas editoriales, equivaldrá al tres por ciento del monto total del financiamiento público que corresponda en cada año por actividades ordinarias. El treinta por ciento de la cantidad que resulte de acuerdo a lo señalado anteriormente, se distribuirá entre los partidos políticos en forma igualitaria y el setenta por ciento restante de acuerdo con el porcentaje de votos que hubieren obtenido en la elección de diputados inmediata anterior.
La ley fijará los límites a las erogaciones en los procesos internos de selección de candidatos y las campañas electorales de los partidos políticos. La propia ley establecerá el monto máximo que tendrán las aportaciones de sus simpatizantes, cuya suma total no podrá exceder anualmente, para cada partido, al diez por ciento del tope de gastos establecido para la última campaña presidencial; asimismo ordenará los procedimientos para el control y vigilancia del origen y uso de todos los recursos con que cuenten y dispondrá las sanciones que deban imponerse por el incumplimiento de estas disposiciones.
De igual manera, la ley establecerá el procedimiento para la liquidación de las obligaciones de los partidos que pierdan su registro y los supuestos en los que sus bienes y remanentes serán adjudicados a la federación.
De lo anterior se desprende una clasificación del financiamiento público en cuanto a su fin, es decir, el financiamiento público se divide en tres tipos: el destinado al sostenimiento de sus actividades ordinarias permanentes, las tendentes a la obtención del voto durante los procesos electorales y las de carácter específico. La Constitución precisa los alcances de cada tipo de financiamiento, así como su distribución. Como ya expusimos con anterioridad el financiamiento público, resulta excesivo y se aleja en demasía de la austeridad republicana que debe buscarse en el presente.
En teoría el apoyo público debería capacitar a los partidos a realizar mejor sus tareas, también en los períodos que se encuentran entre las campañas electorales, hecho que lamentablemente no ocurre. Por otra parte, existe la prueba empírica que en todas las democracias occidentales los partidos más grandes se benefician de manera desproporcionada de los financiamientos públicos, es decir, los partidos mayoritarios son los más beneficiados, mientras que los partidos minoritarios resultan perjudicados.
De la desproporción en los financiamientos públicos surgen varios problemas. Uno considerable es la “interpretación económica de la democracia, según la cual ésta se caracteriza por la existencia de un mercado político al lado del económico, y en el que se da, en relación entre electores y elegidos –que es propia de la democracia representativa–, un continuo intercambio de dos mercancías: el apoyo, en su forma de voto de parte de los electores, y diversos beneficios, patrimoniales o de status, de parte de los elegidos.”1 Es decir, el principio democrático plasmado en la Constitución se mercantiliza, lo cual genera un círculo vicioso, ya que todo se vuelve un intercambio; sin el voto no hay apoyo de los elegidos y sin el apoyo de los elegidos se niega el voto, lo cual niega implícitamente que existe un deber del elector y del elegido más allá de los intercambios políticos. Los gobernados, pero sobre todo los gobernantes, deben regirse bajo la máxima kantiana “el deber por el deber”, en vez de buscar el intercambio político desmedido.
Además del privilegio partidista, es decir, la protección, asegurada constitucional y políticamente de los partidos políticos, ya que tienen el monopolio en el registro de candidatos, lo cual ha motivado a que determinados casos lleguen a instancias internacionales, existe un financiamiento público desacorde con la realidad económica y social del país.
Es importante mencionar que los partidos políticos no se encontraban en la concepción originaria de la democracia. Sin embargo, en la actualidad “la formación y el constante crecimiento de los partidos los ha llevado a interponerse –por inercia, y no por la mala intención de uno u otro grupo ávido de poder– entre el cuerpo electoral y el parlamento y, más en general, entre el titular de la soberanía y aquellos que de hecho deberían ejercer la soberanía. Esto terminó por truncar la relación directa entre electores y elegidos, creando dos relaciones distintas: la primera entre los electores y el partido, la segunda entre el partido y los elegidos, lo que torna cada vez más volátil la relación originaria y característica del Estado representativo entre el que emite el mandato y el mandatario.”2 Aunado a lo anterior, el financiamiento público desmedido causa perjuicio al derecho de los ciudadanos de participar en la democracia de manera más activa. Los partidos pierden contacto con su militancia y simpatizantes, y consecuentemente, los ciudadanos no participan en la deliberación de asuntos trascendentes.
No existe una fórmula de financiamiento público perfecto, sin embargo, es nuestro deber buscar la democratización constante del país, ya que así se dispone en la Constitución. Es nuestro deber buscar el bienestar del pueblo mexicano, consecuentemente, resulta necesario pugnar por la reducción voluntaria del financiamiento público a los partidos políticos.
Por lo expuesto, se somete a consideración de esta soberanía, la aprobación de los siguientes
Puntos de Acuerdo
Primero. Se exhorta a los partidos políticos a reducir de manera voluntaria el financiamiento público.
Segundo. Se exhorta a los partidos políticos a asumir el compromiso de reformar la el artículo 41 constitucional con la finalidad de cambiar el criterio para calcular el financiamiento público de los partidos políticos, cambiando dicho criterio para que en lugar de multiplicar el número total de los ciudadanos inscritos en el padrón por el sesenta y cinco por ciento del salario mínimo diario vigente en el Distrito Federal, se tome en cuenta el número total de los votos recibidos por cada partido en la pasada elección.
Notas
1. Bobbio, Norberto. El Filósofo y la Política, FCE, México, 1996, página 278.
2. Ídem. Página 291.
México, DF, a 18 de noviembre de 2009.
Diputado Jaime Fernando Cárdenas Gracia (rúbrica)
El artículo transitorio 21 del Presupuesto 2010
Como lo plantea muy bien nuestro querido amigo @andreslajous en su blog, “hay muchos temas, muchas cosas terribles sobre el presupuesto, muchas limitaciones”, pero el movimiento “¡Ya bájenle! Menos dinero a los partidos”, en particular, el evento “Foco Ciudadano”, alcanzó un logro que no es menor: que los diputados de todos los partidos aprobaran el artículo transitorio 21 del presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2010. ¿En qué consiste? Lo reproducimos a continuación:
VIGÉSIMO PRIMERO. Una vez que se modifique el régimen de financiamiento público de los partidos políticos para efectos de reducir la ministración anual prevista en el gasto programable del Instituto Federal Electoral, el presupuesto del ramo autónomo se ajustará en exacta proporcion a la reducción aprobada y aplicará únicamente para las ministraciones no devengadas. En ningún caso, la reducción del financiamiento público de los partidos políticos podrá destinarse a otros programas o partidas de ese ramo autónomo. El Instituto Federal Electoral informará a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y a la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados de las adecuaciones presupuestarias realizadas, dentro de los 15 días siguientes a aquel en que entren en vigor las reformas correspondientes. Los excedentes derivados de la reducción del financiamiento público se destinarán a proyectos de inversión en infraestructura. El Ejecutivo Federal, previa opinión de la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública, realizará las asignaciones correspondientes en un plazo no mayor a 20 días, contados a partir de la fecha de presentación del informe de adecuación presupuestal. Imagen del texto original, aquí.
¿Qué se desprende de este artículo 21 transitorio?
- Abre la puerta para empujar la modificación del régimen de financiamiento público de los partidos políticos.
- Define el procedimiento una vez lograda la modificación del primero, y
- Precisa la forma en que se emplearán esos recursos reducidos.
¿Es poco? Dentro del contexto general del PEP 2010, puede ser; sin embargo, no perdamos de vista que los partidos no pudieron ignorar el reclamo ciudadano de “¡Ya bájenle! Menos dinero a los partidos”. Y eso no es algo menor. Invitamos a los lectores que nos dejen sus comentarios y opiniones.
