Esperanza Marchita

Este es el Blog Oficial donde encontrarás información sobre mi candidatura

Archive for the ‘Voto nulo’ Category

Los ausentes en el Senado

leave a comment »

Alberto Serdán Rosales, secretario técnico de Propuesta Cívica escribió en el blog Nexos en línea, esta interesante reflexión de la ausencia de representantes de la sociedad civil organizada en el recién concluido debate en el Senado de la República en torno a la reforma electoral necesaria para México. A continuación presentamos su contribución al debate.

Los ausentes en el Senado

Concluyó un foro más de discusión sobre la Reforma Política con la ausencia de organizaciones de la sociedad civil en su convocatoria y deliberaciones. Académicos, “expertos”, legisladores, líderes de partidos y gobernadores se dieron cita en un seminario en el Senado de la República en el que no se permitieron preguntas ni respuestas del público asistente. Los datos fueron sustituidos por adjetivos y especulaciones. A su vez, las necesidades de la ciudadanía fueron interpretadas en alusiones vagas y, en algunos casos, con palabras cargadas de demagogia y cinismo. Entre los participantes muy pocos se percataron de que la voz ciudadana no tuvo espacio.

El “Seminario de Análisis” de la Reforma Política arrancó con 24 sillas en un largo presidium y ninguna se destinó para la sociedad civil. Así se dio la bienvenida al “gran diálogo nacional” en la que “los invitados tienen mucho que decir”. Los ausentes no. En su lugar, durante 432 ocasiones las y los oradores dijeron palabras como “ciudadano/as”, “ciudadanía”, “ciudadanizar”, “cívico/a”. De estas palabras, 72 por ciento fueron mencionadas en las mesas en las que participaron los políticos, el 28 por ciento restante en las mesas donde participaron los “expertos”. La palabra “político/as” las duplica con 973 veces. En las versiones estenográficas, “sociedad civil” sólo apareció 13 veces (la mayoría en sólo dos discursos); en tanto que la palabra “aplausos”, 83.

El distanciamiento con la ciudadanía fue considerable. Mientras que buena parte de la clase política piensa en acuerdos, hay voces ciudadanas que piensan en la reducción del financiamiento público a los partidos (sólo dos ponentes hicieron una alusión marginal al tema), su transparencia y rendición de cuentas; en mecanismos de democracia directa, en el plebiscito, referéndum, la iniciativa ciudadana, revocación del mandato y el valor jurídico del voto nulo; así como en las candidaturas ciudadanas -las cuales fueron desechadas por la mayoría de los expositores por “peligrosas”- y la prohibición de la renuncia a puestos de elección popular. En suma, unos piensan en mantener las cosas prácticamente como están, otros en generar un contexto de competencia, exigencia, rendición de cuentas a los partidos.

Como apuntó Diego Valadés en su ponencia, una reforma que busca mejorar la eficiencia y la celebración de acuerdos, necesariamente beneficia a los gobernantes pero debe aumentar con ello su responsabilidad política. Una reforma que busca mejorar la representación política, necesariamente beneficia a los gobernados y aumentará sus derechos. La primera, busca mejorar el government, la otra, el governance. Es cierto, no puede existir lo segundo sin lo primero; pero no puede aceptarse que en aras de mejorar la capacidad de generar acuerdos, se excluya a la ciudadanía.

Que se incluyan voces ciudadanas debe ser natural en espacios como el Senado, no a petición. El Seminario en el Senado tuvo el mismo formato, los mismos discursos, los mismos ponentes, los mismos políticos y las mismas propuestas de siempre. “Estamos a favor de la participación ciudadana que no desequilibre los poderes constituidos”, sentenció la representante de Nueva Alianza. “No hagamos a los otros, lo que no queremos que nos hagan a nosotros mismos”, añadiría Fidel Herrera un día después. Se entendió el mensaje.

Por su parte, el monólogo colectivo se llenó de adjetivos. Muy pocos datos, evidencias. Nada sobre grupos de enfoque, encuestas (sólo una ponencia hizo uso de ellas), análisis comparados (sólo tres ponencias las emplearon), relaciones estadísticas, ya no digamos sistematizaciones puntuales, relaciones causa-efecto, análisis sociológicos o antropológicos de tipo alguno que sostuvieran los argumentos. Algo que explicaran, basándose en evidencias y no suposiciones o anécdotas aisladas, sobre los límites, consecuencias intencionadas y no intencionadas del decálogo de Calderón. Lo resumió muy bien Carlos Elizondo Mayer-Serra: la ciencia política es lo más alejado de una ciencia exacta cuando se discuten reformas como éstas. Se notó.

La misma propuesta presidencial no ayuda. En ese sentido la argumentación de Diego Valadés fue ilustrativa: “¿Por qué se estimó que es mejor reducir en 100 el número de diputados, y no en 75 ó en 150?, por ejemplo. ¿Cómo se escogió la cifra mágica propuesta? ¿Se hizo algún estudio que se mantiene en secreto? ¿O no se hizo estudio alguno? Ambas cosas serían desconcertantes”.

El senador Manlio Fabio Beltrones despidió el Seminario “con un buen sabor de boca”. Dijo que “tenemos ya materia prima, ahora hay que construir”. El desdén por la ciudadanía y por las evidencias es notable. Sin escuchar a la primera y al obviar la segunda, el senador se declara listo para diseñar la arquitectura política del país. Nada nuevo cuando los intereses personales y de grupo están de por medio. No obstante, luego de solicitudes formales por escrito, el presidente del Senado, Carlos Navarrete, prometió considerarlas en comisiones dictaminadoras y abrir espacios porque “a las senadoras y senadores nos interesa por supuesto saber lo que la sociedad piensa de su forma de Gobierno”. Ojalá así sea.

En cualquier caso, es importante apuntalar la idea de crear una reforma ciudadana para refundar la democracia. Una reforma que atienda las preocupaciones trazadas por diversos grupos y personalidades ante la descomposición de la vida pública de México y el déficit de representación de nuestra clase política (incluso reconocida por varios de los ponentes). En esa tarea será importante promover un acuerdo de entendimiento entre la izquierda y la derecha cívicas para avanzar en reformas que empoderen a la ciudadanía, abran espacios para su participación, rompan con el monopolio de los partidos y los obliguen a mejorar: todo aquello que los ausentes no pudieron decir en el Seminario pero que se las ingeniarán para que su voz sea escuchada en el futuro. Aunque no les guste.

Alberto Serdán Rosales. Secretario Técnico de Propuesta Cívica, A. C.

Anuncios

La ANCA ante la reforma política

leave a comment »

Alberto Serdán Rosales, Secretario Técnico de Propuesta Cívica, discute el papel de la Asamblea Nacional Ciudadana en el proceso de reforma política que está por ser discutida en el Congreso de la Unión. Se transcribe su colaboración, publicada en el blog de Reforma, Desde el Congreso. Espacio del e-lector, el 19 de enero de 2010.

La ANCA ante la reforma política

Por Alberto Serdán

Hoy, “exigir” al gobierno no es suficiente para que la democracia funcione. Se requiere de la construcción de una ciudadanía que además de exigir genere propuestas y participe activamente en los asuntos de interés público. El éxito de cualquier reforma política necesita de una ciudadanía fuerte que vigile al poder representativo y tenga las capacidades para hacer valer su voz y su opinión en las decisiones públicas.

Entre las características de la promoción del voto nulo en 2009 se encontró el hartazgo de una disociación entre el mundo que toma decisiones –cotidianamente llamada clase política– y el de una mayoría espectadora de la descomposición de esa clase dominada por cuotas e intereses particulares y partidistas. De fondo, la incapacidad de esta clase para garantizar el ejercicio de derechos (tanto civiles y políticos como económicos, sociales, culturales y ambientales), así como de mejorar las condiciones de vida de todas y todos los mexicanos en un marco de transparencia y rendición de cuentas, de igualdad sustantiva, democracia sustantiva y un estado democrático de derecho.

En este contexto, grupos que promovieron el voto nulo (como “Esperanza Marchita”, “Para políticos nulos, votos nulos”, “Vota por Papanatas”, “Voto Blanco” y “Tache a Todos” –por citar sólo algunos) conformaron la Asamblea Nacional Ciudadana (ANCA) y pasaron de la protesta a una propuesta mínima de tres ejes básicos: i) el establecimiento de mecanismos de democracia directa como el plebiscito, el referéndum, la revocación del mandato, la iniciativa ciudadana y el valor jurídico del voto nulo; ii) el establecimiento de las candidaturas independientes y; iii) la reducción del financiamiento de los partidos, su transparencia y rendición de cuentas.

De manera activa, en los últimos meses la ANCA promovió la campaña ¡Ya Bájenle! que se propuso modificar la fórmula para el cálculo del dinero que se entrega a los partidos políticos, con el propósito de que sean los votos válidos, y no el padrón electoral, lo que determine su financiamiento. En este sentido, hay en puerta una iniciativa de reforma constitucional pendiente de aprobación en la Cámara de Senadores –también en la de Diputados y el resto de los Congresos Estatales– por lo que las movilizaciones (incluyendo en Twitter y Facebook) continuarán hasta lograr este objetivo.

En tanto, el próximo 30 y 31 de enero la ANCA llevará a cabo su 4a Asamblea en Monterrey, Nuevo León, donde se discutirá, además de los tres ejes, su postura respecto de los próximos procesos electorales en 2010, así como las propuestas que no fueron retomadas en la reforma política presentada por Felipe Calderón. Asimismo se debatirá la posición de la ANCA respecto de la reelección y, lo más importante, se definirán estrategias para lograr que la ciudadanía, efectivamente, forme parte de todas estas discusiones y no se quede al margen.

En el reconocimiento de errores propios de la sociedad civil organizada (como el de creer que con la alternancia los gobiernos responderían a las agendas ciudadanas), existe una genuina preocupación para no dejar solos a los políticos sin una vigilancia estrecha y sin canales para una efectiva participación ciudadana. No podemos darnos el lujo de dejarlos solos otra vez en sus discusiones y debates, de dejarlos solos en la discrecionalidad y opacidad de sus negociaciones y, por lo tanto, de las decisiones que nos afectan. Por eso, habrá grupos ciudadanos como la ANCA que promoverán y exigirán procesos abiertos, incluyentes, participativos y transparentes: los políticos no estarán solos, aunque no les guste.


Posición de la Asamblea Nacional Ciudadana frente a la iniciativa de reforma política del presidente Felipe Calderón

leave a comment »

El pasado martes, Felipe Calderón presentó diez propuestas de reforma política al Congreso de la Unión. Algunas son parte de los 3 acuerdos iniciales que integró a quienes llamamos a la anulación intencional del voto durante las pasadas elecciones y dieron origen a la Asamblea Nacional Ciudadana ANCA y fué llevada al Palacio Legislativo de San Lázaro el 1 de Septiembre de este año.

La Asamblea Nacional Ciudadana desea manifestar su posición mediante este comunicado.

1. Entre las propuestas presentadas por el ejecutivo, se encuentran las candidaturas independientes, la iniciativa ciudadana y una modalidad de referéndum. Sin duda propuestas que de llevarse a cabo ayudarían a incrementar las capacidades ciudadanas que una democracia moderna requiere.

2. Reconocemos también que algunas de estas propuestas fueron retomadas por distintas fuerzas políticas, y establecidas como parte de la agenda legislativa de los partidos el 1 de septiembre como el PRD, PT, Convergencia y el PAN. Además, el debate que generó el voto nulo en las pasadas elecciones involucró a segmentos importantes de la ciudadanía, intelectuales, periodistas, académicos, organismos ciudadanos y empresariales; por ello, ANCA considera que la propuesta que envió el ejecutivo debe discutirse ampliamente por todos los actores, no debe quedar en el ámbito de congreso, ni de los partidos políticos.

Demandamos una amplia consulta ciudadana, ANCA estará vigilante que la propuesta del ejecutivo sea realmente discutida por todos y que se traduzca en una verdadera reforma electoral y política que le transfiera poder real a los ciudadanos. Una verdadera reforma que permita que los procesos electorales en el futuro se traduzcan en gobiernos eficientes, honestos y que promuevan el desarrollo económico de México. Una democracia en la que ciudadanos y políticos construyamos juntos el proyecto de país.

3. Las y los integrantes de la ANCA abriremos la discusión pública, para que en el conjunto de propuestas de reforma política que se han planteado hasta el momento, también se incluyan:

i) valor jurídico del voto nulo y la abstención, ii) la integración de las figuras de plebiscito, referéndum, iniciativa popular y revocación del mandato en la Constitución de la República, iii) establecer mecanismos efectivos de vigilancia y participación ciudadana, iv) garantizar la transparencia y rendición de cuentas de partido políticos y órganos de gobierno.

4.Convocamos a todos los ciudadanos, organizados y de forma individual que haga suyo este debate, las reformas para transferirle mayor poder al ciudadano no debe quedar en manos de los políticos: esta oportunidad es de todos. La Asamblea Nacional Ciudadana ha demostrado que se puede pasar de la protesta a la propuesta. Se puede anular el voto para protestar, y provocar propuestas de reforma política. Se puede exigir la reducción del presupuesto de los partidos, diciendo ¡Ya Bájenle!, e iniciar un proceso legislativo para lograrlo. Ahora, nos queda activarnos para que esta discusión sea de todos.

Es vital para la democracia que además de partidos políticos existan ciudadanos al margen de los mismos para ser un contrapeso real que haga posible vigilarlos, controlarlos, reconocerlos o echarlos.

Asamblea Nacional Ciudadana
16 de diciembre del 2009

Protesta a flor de piel

leave a comment »

En el diario La Verdad de Quintana Roo fue publicada esta nota también

Protesta a flor de piel

Written by albertoserdan

19 octubre 2009 at 20:28

Exigen en la red bajar gasto a partidos

leave a comment »

Buscan enviar miles de ‘mails’ a diputados para que legislen en torno al presupuesto que anualmente reciben sus partidos políticos.

Ernesto Núñez

Ciudad de México  (16 octubre 2009).- Organizaciones civiles aglutinadas en la Asamblea Nacional Ciudadana promueven una iniciativa para exigir a los legisladores que disminuyan significativamente el financiamiento público a los partidos políticos.

La principal arma de estos grupos para ganar adeptos es internet.

A través de Facebook, Twitter y diversos blogs han logrado reunir miles de firmas para respaldar la petición de que los diputados legislen en torno al presupuesto que año tras año se destina a sus partidos.

Además, la ANCA abrió la página http://www.yabajenle.org.mx para concentrar mensajes electrónicos que serán redireccionados a las cuentas de correo de los siete coordinadores parlamentarios en la Cámara de Diputados, los 11 integrantes de la mesa directiva, los 39 integrantes de la Comisión de Presupuesto y los 31 diputados de la Comisión de Puntos Constitucionales.

En el mensaje, que llegará a los legisladores firmado por “un(a) ciudadano(a) más que quiere que la política se haga con argumentos, no con dinero”, se recuerda que la única partida blindada constitucionalmente en todo el Presupuesto de Egresos es el financiamiento a partidos.

En coincidencia con una iniciativa presentada la semana pasada por el PAN, en esta propuesta se sugiere al Legislativo que modifique la fórmula de cálculo de las prerrogativas establecida en la Constitución.

“Una opción razonable es que en lugar de multiplicar por el número de electores en el padrón, se multiplique por el número de votos válidos”, se recomienda, “esta nueva fórmula puede aplicarse desde el próximo presupuesto para 2010. El monto debe calcularse multiplicando el 65 por ciento del salario mínimo por el número total de votos válidos emitidos en la elección de 2009”.

Con ello, calcula la ANCA, se estarían ahorrando mil 700 millones de pesos.

Del voto nulo a la reforma política

La Asamblea Nacional Ciudadana aglutina a decenas de organizaciones que durante el pasado proceso electoral fueron promotores del voto nulo, como Dejemos de Hacernos Pendejos y Ciudadan@s Libres.

A partir del 1o. de septiembre, la Asamblea inició una nueva etapa en su movimiento, que consiste en promover ante los legisladores cambios en el sistema político, como las candidaturas independientes, la reducción de las Cámaras, la aprobación de mecanismos de participación ciudadana directa y la ampliación de los sistemas de fiscalización y transparencia en el manejo de recursos públicos.

En el proyecto de bajar el gasto a partidos consiguieron la adhesión de otras organizaciones (que no respaldaron el voto nulo), como Alianza Cívica y Propuesta Cívica.

El movimiento existe principalmente en internet, a través de una veintena de sitios y blogs. Pero su ventana principal es una causa en Facebook que supera los mil seguidores.

Andrés Lajous, uno de los principales promotores de la iniciativa Ya Bájenle, informó que el próximo domingo se organizará el primer evento no virtual de este movimiento, a las 11:30 horas en el Ángel de la Independencia.

Nota del editor:

A diferencia de lo que comenta el autor, Propuesta Cívica respaldó activamente la iniciativa de voto nulo e impulsó la candidatura del personaje ficticio Esperanza Marchita; pruebas de lo anterior se pueden encontrar en este blog.

Written by albertoserdan

16 octubre 2009 at 17:45

Anular es votar

with 2 comments

Por: Denise Dresser

Publicado en Reforma

15 de junio de 2009

 

Anular es votar. Es participar. Es ir a la urna y depositar una boleta para expresar el descontento con un sistema democrático mal armado, que funciona muy bien para los partidos pero muy mal para los ciudadanos. Hemos construido una democracia parcial en la cual existe la capacidad de votar pero no de sancionar. Es como si usted -lector o lectora- contratara a un empleado, le pagara el sueldo durante los próximos tres años, y no pudiera despedirlo o castigarlo si su desempeño es malo, o atenta contra el bienestar de la empresa. Eso es, en efecto, lo que hemos venido haciendo: votando por personas a las cuales nunca volvemos a ver, cuyo comportamiento en el Congreso desconocemos, cuyo incentivo para representarnos es nulo porque al final de su periodo saltarán a otro puesto. Porque no hay reelección pero sí hay trampolín; porque nos han otorgado la capacidad para llevar a alguien al poder, pero no contamos con instrumentos para asegurar que lo ejerza en nuestro nombre. La anulación no busca acabar con la democracia sino aumentar su calidad y su representatividad. La anulación no intenta dinamitar el sistema de partidos sino mejorar su funcionamiento.

 

Anular es votar. Es contribuir. Es ir a la urna y votar por “Esperanza Marchita” o por cualquier candidato independiente, usando el único instrumento con el cual contamos. El único mecanismo -imperfecto, difuso, chato- que nuestra democracia trunca ofrece hoy en día. Porque llevamos años pidiendo que los partidos democraticen el sistema, sin que lo hayan hecho. Porque llevamos años exigiendo que combatan la corrupción, sin que hayan mostrado la menor disposición a ello. Porque llevamos periodo legislativo tras periodo legislativo de bancadas que congelan iniciativas prometidas durante la campaña y archivadas cuando llegan al poder. Porque queremos ayudar desde afuera a los que están intentando reformar desde adentro; a aquellos que enfrentan cotidianamente la resistencia de partidos autistas que defienden intereses enquistados.

 

Y esa inercia no se puede combatir -ya lo hemos visto- con lo que algunos proponen como solución. No basta con formar otro partido, si acaba corrompiéndose para sobrevivir. No basta con cabildear a los legisladores, si su futuro no depende de escuchar a los ciudadanos sino de disciplinarse ante su líder parlamentario o algún poder fáctico. No basta con organizar otro foro -como los tantos que hubo en torno a la reforma del Estado- para fomentar la discusión si ese foro va a terminar siendo ignorado. El problema fundamental del sistema político es la ausencia de mecanismos que le den a la ciudadanía peso y voz. Los incentivos del sistema político están mal alineados: los legisladores no necesitan escuchar a la ciudadanía ni atender sus reclamos, porque la longevidad política no depende del buen desempeño en el puesto. Entonces, la anulación no busca destruir el andamiaje institucional sino centrar la atención en sus imperfecciones y en lo que falta por hacer y mejorar.

 

Anular es votar. Es tratar de componer lo que está descompuesto. Es usar esta oportunidad para cambiar un sistema que privilegia la rotación partidista por encima de la representación ciudadana. Es usar esta oportunidad para rediseñar las reglas y no sólo votar para darle un par de curules más al PRD o al PAN. La anulación no entraña dejar en manos de otros la decisión, sino crear las condiciones para que los ciudadanos verdaderamente cuenten. La anulación no entraña fortalecer el “voto duro”, sino crear condiciones para que se vea reemplazado por el voto ciudadano. Para que el acarreo corporativo vaya perdiendo peso conforme aumente la participación de personas que creen en las instituciones en vez de desconfiar de ellas. Para que en lugar de cortejar a Elba Esther Gordillo o a Valdemar Gutiérrez, los partidos se vean obligados a cortejar a personas como usted.

 

Anular es votar. Es contribuir. Es diagnosticar problemas con la intención de proponer soluciones. Es apelar a los partidos para que comprendan la crisis de representación que han creado y busquen maneras de afrontarla. Y aunque el movimiento impulsado entre tantos mexicanos reúne diversos reclamos, parece haber consenso en torno a algunos ejes. La necesidad de darle a los ciudadanos una forma de castigar o premiar a sus representantes. El imperativo de las candidaturas ciudadanas independientes. La reducción del financiamiento público a los partidos. La posibilidad de incorporar figuras de participación directa como el plebiscito y el referéndum. La propuesta de atar el voto nulo a la cantidad de recursos que se destina a los partidos.

 

Todo ello con la intención de fortalecer la democracia y asegurar su representatividad. Todo ello con la intención de empujar a los partidos a enarbolar reformas que tanto resisten. Porque como decía Barack Obama a lo largo de su campaña presidencial: “el poder nunca concede por su propia cuenta”. Y la anulación del voto es una forma de obligar a que lo haga en nuestro nombre.

Written by albertoserdan

15 junio 2009 at 11:48

Publicado en General, Voto nulo

Voto nulo: efectos jurídicos

with one comment

Por: José Antonio Crespo

Publicado en la columna Horizonte político de Excélsior

15 de junio de 2009

 

El miércoles, el ex consejero electoral del IFE, Mauricio Merino, escribió un artículo en el que comenta que el voto nulo cuenta para determinar si un partido alcanzó o no el umbral de 2% exigido por el Cofipe para poder preservar su registro (El Universal, 10/VI/09). A partir de lo cual, mientras más votos anulados, mayor la probabilidad de que los pequeños pierdan su registro (mientras más cercanos estén a 2%). Un día después, no sé si respondiendo a lo escrito por Merino, el consejero electoral Benito Nacif afirmaba que, por el contrario: “Los votos nulos simplemente se hacen a un lado (…) Los partidos pueden mantener su registro” (Excélsior, 11/VI/09). El viernes, Leo Zuckermann corrige a Nacif a partir de lo expresado por Merino (Excélsior, 12/VI/09). Jesús Cantú, también ex consejero del IFE, ratifica la posición expresada por Merino (Proceso, 15/VI/09).

 

Extraña disyuntiva: ¿a quién creerle, a los ex consjeros Merino y Cantú o al consejero Nacif? Conozco a los tres desde hace años y guardo por ellos amistad y respeto profesional. Pero ese no debe ser el criterio para definir a quién daba creérsele. Mejor revisar lo que estipula la normatividad. El artículo 32 del Cofipe señala: “Al partido político que no obtenga por lo menos 2% de la votación en alguna de las elecciones federales… le será cancelado el registro”. ¿Cuál votación? ¿La emitida, la válida, la efectiva? El artículo 32 lo aclara en un párrafo posterior: se trata de “la votación emitida en alguna de las elecciones federales”. Es decir, si un partido no obtiene 2% de la votación emitida en esta elección, perdería el registro. Queda por precisar cómo se determina la votación emitida, ¿incluye los votos nulos y los emitidos por candidatos sin registro o se excluyen y quedan sólo los destinados a un partido político o coalición? El artículo 12-1 define la votación total emitida como “la suma de todos los votos depositados en las urnas”. Es decir, los votos emitidos por un partido, por un candidato no registrado y los nulos. Pero también incluye otra definición, denominada votación nacional emitida, definida como “la que resulte de deducir de la votación total emitida, los votos a favor de los partidos políticos que no hayan obtenido 2% y los votos nulos”. Viene entonces una gran duda. El artículo 32 habla de votación emitida, pero no define si es total (con votos nulos) o nacional (sin votos nulos). También así lo hace al artículo 101, relativo a la pérdida de registro de los partidos. Eso hace la mar de diferencia con respecto al efecto del voto nulo: una definición del voto emitido (nacional) no afectaría la composición de la Cámara baja, pero la otra definición del voto emitido (total) sí lo haría, con potencial de eliminar uno o más partidos que, dependiendo del número de votos nulos, no lograran preservar su registro. ¿A cuál de las dos definiciones se refieren los artículos 32 y 101, ya que sólo hablan de votación emitida, sin especificar si total o nacional?

 

El TEPJF ha despejado esa duda en una de sus tesis relevantes, aprobada por unanimidad. La define como “el total de votos depositados en las urnas sin deducir los votos declarados nulos y, por tanto, se confirma la convicción de que dichos votos se constituyen parte integrante de la votación total emitida, toda vez que, de no ser así, el legislador hubiere plasmado como condición (para preservar el registro) el que se alcanzara por lo menos 2% de la votación válida y no de la emitida” (Votación emitida: concepto. Sup-Jrc-062/97). Es decir, para calcular el 2% que exige la ley para preservar o perder el registro de los partidos la votación emitida incluye los votos nulos, según el Tribunal. De lo que se infiere que, como asegura Merino, a mayor número de votos nulos, menor la probabilidad de los partidos emergentes de preservar su registro. Así pues, de acuerdo con esta tesis del Tribunal, el voto nulo —dependiendo de su magnitud— sí podría tener un efecto importante sobre la composición de la Cámara baja (el número de partidos que la conforman), aunque no en la distribución de curules de los que sí hayan preservado o alcanzado su registro. Es decir, todo lo que se ha dicho en este debate sobre la futilidad y carácter fantasmagórico del voto nulo habría perdido su fundamento y veracidad. Tendría, pues, repercusión sobre la composición de la Cámara baja, contrariamente a lo que se nos ha dicho hasta ahora.

 

Por otro lado, según el artículo 295 del Cofipe, en los distritos donde éste supere la diferencia entre primero y segundo lugares, todos los paquetes serán abiertos y sus votos recontados para dar mayor transparencia y certeza al resultado. Justo lo que no se hizo en la elección de 2006. De haber existido esta disposición en la pista presidencial de aquel año, en 25 de los 300 distritos se hubieran recontado todos los votos (lo que de cualquier manera no hubiera despejado las dudas sobre la elección presidencial, pues su resultado no se define a partir del número de distritos legislativos ganados, sino de la mayoría de votos en una sola circunscripción nacional). En suma, durante el debate sobre cómo puede usar el elector su voto en estos comicios, prevalecen dudas y confusión sobre lo que implicaría la anulación del sufragio. Por lo cual, el IFE debiera pronto despejar esa incógnita con toda precisión y veracidad —en particular el efecto del voto nulo sobre el registro de los partidos—, de acuerdo a lo establecido por la normatividad aplicable. De esa forma, el elector podrá valorar los efectos de cualquiera de las opciones que contempla la ley —y, por ende, legítimas e institucionales— antes de decidir por alguna de ellas, incluidas el voto nulo y la candidatura no registrada (que no son abstención, como pretenden los partidos políticos, hoy unidos en torno a la defensa de sus enormes intereses comunes).

Written by albertoserdan

15 junio 2009 at 10:59

Publicado en General, Voto nulo